El Deseo de desear

aves299El deseo vive como el aire.

Desplazándose por los rincones, sin esfuerzo aparente. Cubre las horas, tiñe todos los lugares, se embriaga de él. Se embriaga de ella. Huye de razones, pierde la cabeza, desafía los tiempos.  Es explosivo, a veces efímero. No tiene celos a nada. Se emborracha cada noche de él mismo.

Es eterno mientras dura. Busca estrategias, pero es poco hábil, pues carece de racionalidad.

No entiende de prejuicios y carece de moral propia, es como un camaleón, adapta la que más le convieneNo necesita de nada, sólo que las pieles hablen, que las mentes se sientan libres, que las manos lo sean, que las miradas muden y que el cuerpo se evapore de ella, se evapore de él. Romper con las horas convenidas, los días marcados en el calendario y las citas seguras. Salir del comfort, para recomfortarse.

Y acercarse despacito, sin hacer ruido, preguntar por la incoherencia y volverse aún más loco, tirarse de cabeza, nadar entre un olor, y naufragar en esa piel. Y ahí, resolver el misterio. Porqué sólo las pieles contestan todas las preguntas.