El Deseo de desear

El deseo vive como el aire. Desplazándose por los rincones, sin esfuerzo aparente. Cubre las horas, tiñe todos los lugares, se embriaga de él. Se embriaga de ella. Huye de razones, pierde la cabeza, desafía los tiempos.  Es explosivo, a veces efímero. No tiene celos a nada. Se emborracha cada noche de él mismo. EsSigue leyendo “El Deseo de desear”