Sin maleta

Despierta, los trenes no esperan. Báñate de noche en algún mar. Haz birras con gente interesante. Ten conversaciones interesantes, que quizás necesitarás recuperar dentro de unos años. En algún hostal, en alguna noche de melancolía, en alguna persona.

Aprende a defender tus ideas, a sacar las armas por ellas. No quieras tener razón siempre; no siempre la tendrás. Defiéndela bien cuando la tengas.

Acóplate a fiestas de desconocidos. Ten desviaciones felices en tu camino. Desviaciones prohibidas. Viaja, si puedes viaja mucho. Viaja con todos los sentidos. Imprégnate de lo que ves, de lo que pisas, de lo que hueles, de lo que pruebas. Aprende idiomas. Explora y explota todas las formas de comunicación. Déjate arrastrar por alguna pasión. Haz sorpresas. Cuida a tu alma gemela, una vez la encuentres. Pero no es necesario que la busques. 

Arriésgate, pierde la razón, olvídate de la vergüenza alguna vez. Di todo lo que nunca te atreviste a dar forma con palabras. La vida es corta. No te quieras llevar todo eso bajo tierra. No te hará ninguna función ahí. 

Sueña con un trabajo que te llene. Lucha por tenerlo. Aunque toques fondo durante el camino. No pierdas la X. Ten respeto por lo que estudias. Si no es así, cambia. Ve a por otra cosa. No hay un calendario para lo que de verdad importa.

Ten principios. Ten escalera de valores, y rómpela de vez en cuando. Haz buenos amigos. Cuídalos. Quién sabe cuántas terapias te ahorrarás a cambio de cervezas. Quién sabe cuántas noches te tendrán que llevar a casa (o tú a ellos). Deja que te cuiden de vez en cuando. Deja que te mimen.

Aprende que hablar es terapia, los abrazos pueden aliviar los dolores del alma y las lágrimas liberan endorfinas. Aprende de la familia, son tus únicas raíces. Aprende que todo en la vida puede tener un poco de arte. La manera en que miras, la manera como besas.

Fíjate en las miradas, dales valor a eso y no sólo a un cuerpo que evoluciona, que nunca es finito. Las miradas son lo único que no cambia con el paso del tiempo. Que no te engañen. 

Aprende a estar solo contigo mismo. A escucharte. A disfrutarte. Estar sólo no es malo. Lo aprenderás, cuando vivas la soledad en compañía. Y estés con alguien, sintiéndote sólo.

Date el derecho de dudar. Todo el mundo duda. Acepta que hay cosas que no entenderás nunca. Acepta que hay gente que no entenderás nunca. No pierdas más tiempo en ello. Hay demasiadas cosas importantes y demasiado poco del resto. No lo malgastes. 

No confíes en quien sólo demuestra con palabras. No pierdas tiempo con aquellos que se quedan en la puerta, y no entran.

Recuerda a quien te enseñó a volar. No olvides con quien caíste. Ama con riesgos. Recuerda las luces, la magia. Olvida las sombras, las cenizas, de todo lo que fuisteis. Pero no olvides que eso existe. Date cuenta que de pequeños nadie nos enseñan a perder. Pero no renuncies a todo lo que te puede aportar una persona. Aunque después duela. Porqué vale más el hecho que un día te besaron y hicieron que terminara de repente el invierno.

Acepta que el amor no es un sentimiento noble. Que cuando aparece el de verdad, el auténtico. Todo lo demás pierde su valor. Y entonces te quedas despojado de todo. De razón, de principios y de orgullo. Y te llevas por delante a quién sea, aunque sea a quien menos lo merezca. Por eso ten presente el amor propio, que es el único amor que conoce el camino de vuelta a casa.

Perdona, no olvides que tú también serás perdonado por lo menos una vez en la vida. Perdónate. Todas las heridas se acaban cerrando. Rodéate de gente que te hace sentir grande, y hazte pequeño en la inmensidad de alguien. Exprésate con el cuerpo. Mímalo más que a nadie ni a nada.

Aprende a perder. Acepta que perderás y te perderán. No te olvides de la gente que has perdido o de la gente que te ha perdido. Porque en todo lo que perdemos, una parte de nosotros se queda con ello viviendo (o muriendo).

No hay amores en vano. Quédate sólo con lo que merezca la pena de cada relación. Por larga o estúpida que haya sido.Quédate con los polvos. O quédate con eso, y todo lo demás.

Arrepiéntete. Claro que sí. Pero no más de una vez por la misma cosa.

Regálate el derecho a equivocarte. Todos nos equivocamos. Nos equivocamos incluso cuando sabemos que nos estamos equivocando. Pero aprende a volver a empezar. Desde donde caigas o desde donde te levantes. Desde donde quieras.

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No te quedes sólo con lo material. Eso sólo tiene un precio. Como ya habrás leído… todo lo que tiene valor, no cabe dentro de ninguna maleta.

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