1 Kg de verdad

anna retoc

El otro día me dijiste

que habías entrado en mi vida

con un paquete

de 1kg de verdad

 

Me pusiste el paquete ahí

pam!

encima de la mesa

 

Una verdad asquerosa

pero tuya

pensé

así

que no pude juzgarla

porqué aquella verdad

pobrecita

sólo te tenia a ti.

 

Pensé

en qué absurdos somos a veces

cuando conocemos a alguien

a quién queremos gustar,

queriendo tapar nuestras verdades miserables.

Cómo si nuestra verdad

no fuera

lo más auténtico

y sexy

que tenemos.

 

Qué habrá de más puro

que enseñar nuestra autenticidad

abierta en canal

llena de llagas

sin renegar de ella.

 

Así, que dejé entrar tu kg de verdad

y suerte que lo hice

porqué después

la siguieron

otras microverdades

menos asquerosas

y más bonitas.

 

Al cabo de unos días

después de flotar una noche

contigo

lejos del ruido de la sociedad

de los coches

de los instagramers

de la gente sin importancia

de los trabajos grises

de los sueldos abusivos

de las becas que no llegan

de la mierda que nos empapa el alma

me dijiste

que yo era del color de la verdad:

transparente.

 

Entonces

no pude evitar

recordar

todas las veces que mentí

y en consecuencia

todas las veces que hice daño

 

Así que pensé en tu verdad y en la mía.

 

La tuya pesaba 1 kg y era asquerosa.

La mía era trasparente

pero

porqué había desteñido

por todas las mentiras que dije.

 

Y pensé

que tu verdad era asquerosa

pero auténtica.

Y pensé

que mi verdad era una farsa

pero auténtica.

 

Y aunque crea

que a partir de ahora

tú debes cambiar de verdad

y yo de color

 

La verdad es

que qué bien 

nos queda a todos 

la verdad.