Enero en la playa

platja

Lo cierto es que no sé si prefiero tu silencio o mi ruido, 

pero antes deseaba con fuerza que volvieras para irte del todo. 

Hoy sé que nunca podrías irte,

porqué nunca

te quedaste del todo. 

Y hoy

eso

ha dejado de importarme. 

Estoy invirtiendo todo lo que no me diste

en mí.

Y eso,

en realidad,

es lo que me convierte

en 

libre.

Libre e indomable.

Sin rumbo

 

anna viatje

Hubo un verano
en que mi amigo músico
me confesó
que una chica
le había partido el alma
en mil trozos
diminutos
y cristalinos

Así que me rogó
irnos de viaje
lejos,
donde no pudiera oírse
el eco
de ese impacto

Por entonces
yo seguía enamorada
de una persona
que no me amaba
así que
no nos lo pensamos
más de 15
milésimas
de
segundo
y nos fuimos
al pueblo
más perdido
remoto
y olvidado
que pudimos

Nos marchamos
sin rumbo
sin teléfonos
sin facebook
sin instagram
y sin ninguna de las demás cosas inservibles 
que usamos a diario

Nos fuimos
sin esperar
nada de nadie
sabiendo
que a nadie le importaba
que nos fuéramos
pero que le dieran
por culo
al mundo

Durante el trayecto en coche
él me contó
que esa chica le hirió
con un chico
que resultó ser su novio
y todavía hoy me pregunto
quien era el más engañado
de los tres

Yo le aseguré
que ese dolor
tarde
o
temprano
acaba
por
morirse
porque
deja
de ser
cuestionado

Y él sonrió.

Mientras llegábamos
comiendo
chuches
kinder bueno
y guarradas varias
en el salpicadero del coche
yo le confesé
lo ridícula que me sentía
yéndome lejos
para sacarme de la cabeza a alguien
que ni siquiera
distinguía
mi presencia
de
mi ausencia

Él me miró y me dijo:
cómo puede estar alguien
tan ciego.

Y yo sonreí.

Así que después de competir
por ver quien tenía
más mierda que limpiar
y más gente de la que huir
nos emborrachamos
y nos fuimos a bailar descarados
canciones horribles
en bares aún peores

Ese viaje relámpago
me dio dos descubrimientos.

Yo sólo tengo un amigo músico.
Lo conocí en el blablacar
-no podía ser de otra forma-
ya que nuestros mundos
son antagónicos
y difícilmente 
nos hacen coincidir

Así que os aseguro
que en nuestros respectivos mundos
difícilmente nos entendemos

Pero en ese viaje
descubrí
que la pena
es algo universal
y nuestra pena
aquel viaje se juntó
se compartió
se dividió
y así
pesó menos

En ese viaje descubrí
que
llorar
culpar
rabiar
odiar
es una pérdida de tiempo

porqué nosotros también hacemos
llorar
culpar
rabiar
y odiar

Pero que al final
lo que realmente queda
es aquel amigo
que vale tanto la pena
que hace olvidar tanto la tuya.