Ruido

mar

Hoy he venido a decirte

que no te preocupes

que no hace falta que finjas más

que yo también lo he notado:

esto se ha acabado.

 

Lo he notado

en tus abrazos perezosos

que ya no me sujetan igual

y es que ahora

me quedan todos grandes

 

Lo he notado

en tus manos resacosas

cuando me acarician

después de tocar a otras

la noche anterior

 

Lo he notado en la distancia

que has construido

entre tu casa y mi vuelta

 

En realidad

lo he notado en todas partes

está infestando las paredes

convertiendo nuestros gemidos

de sexo insólito

en un diálogo barato

de película de domingo por la tarde

 

Está en tu manera de mirarme

aburrida y conformista

desde un lugar

en el que ya no me admiras

y sólo aciertas ver mis desperfectos

 

Y es que ya no te impresionan mis ideales

ni mis ojeras por no dormir

persiguiendo sueños

como publicar un poemario

o conseguir la vacuna

contra la miseria universal

 

Ahora en mí sólo ves ruido

 

Y cuando me acerco a ti

intentando salvar lo insalvable

malhiriendo mi orgullo

tus ojos

me están diciendo

que no lo intente

que ya no queda ni un protón de lo que fuimos

en ningún rincón de la estratosfera

 

Ahora en mí sólo ves ruido

y ya no eres capaz de ver

este silencio

que tengo clavado en mi garganta

cuando te marchas

y que en realidad

te está gritando

que aunque ya lo haya notado,

perderte,

 

duele igual.

Al despertar

trenetes

Cuando duermes a mi lado,

a veces pasa que

no tengo ganas de besarte

ni de quererte

ni de decirte cosas bonitas

que te puedan formatear la piel

 

Y es que

cuando duermes a mi lado

y tu respiración silenciosa lo inunda todo

a veces

sencillamente

muero por decirte

que cada vez

que reposas la cabeza en mi pecho

yo

estoy teniendo miedo de perderte

 

Que cuando te contemplo en secreto

lo único

que querría decirte

es que no recojas todas tus cosas

al marcharte hoy

 

Y es que cuando duermes a mi lado

y la prisa no nos consume

y parece que dormir juntos

sea nuestro hábitat

yo

muero por decirte

que he olido tu propio miedo

al sentirte mediocre

y sin nada que ofrecerme

 

Que sé

que cuando me ves caminar 

te sientes frágil

debajo de la ropa

 

Que sé

que desearías menospreciarme

para no llegar a echarme de menos nunca

 

Que he sentido tus escalofríos

debajo de la almohada

por miedo a enamorarte

y por miedo a perderme

a partes iguales.

 

Sí,

quería decirte que ya lo sé. 

 

 

Sé que siempre escogerás quererme a medias

por si acaso.

 

Pero aun así,

hoy al despertar

sólo quería que supieras

que casi he muerto

por decirte

que cada vez

que duermes a mí lado

yo siempre

me quedo

esperándote

cuando sales por la puerta.