El amor después del amor

Hay una anciana que viene cada día a la farmacia. Es un anciana entrañable, y entre su repertorio de frases diario tiene: ¿cómo estás bonita? ¿Esto es para el colesterol mi amor? Y: muchas gracias mi cielo. Yo a veces pienso en como de dura debió de ser su vida para tener que edulcorarla tantoSigue leyendo “El amor después del amor”