De repente

Solíamos preguntarnosqué sería de nosotros cuando no quedara pasión. Teníamos una ansia desmedida por averiguar si soportaríamos el peso de la rutina.  Pero también puedo hablar de qué era mirarle y sentirse desarmado.Como me erizaban la piel sus principios. Y cuando apoyaba su espalda en mi pecho, yo podía sentir como temblaba por miedo a perderme.  MeSigue leyendo “De repente”